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Por: Equipo Editorial

Washington intensifica su campaña de presión contra La Habana
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su secretario de Estado, Marco Rubio, renovaron este jueves sus amenazas de acción militar contra Cuba, en lo que analistas describen como la escalada más peligrosa en las relaciones entre ambos países desde la Crisis de los Misiles de 1962. Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión, con el gobierno de Trump aplicando un bloqueo energético que ha llevado a la economía cubana al borde del colapso y con el anuncio de que varias naves de guerra estadounidenses, incluyendo un portaaviones, han llegado al Caribe para participar en ejercicios militares con socios latinoamericanos.
Rubio, de origen cubanoamericano y uno de los principales arquitectos de la política exterior de la administración Trump hacia América Latina, declaró ante la prensa que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus vínculos con Rusia y China. El secretario de Estado fue categórico al señalar que, aunque la vía diplomática es la “preferencia” de Washington, la probabilidad de llegar a un acuerdo negociado con el gobierno cubano es “baja”.
Trump: “Seré yo quien lo haga”
“Su sistema económico no funciona. Está roto, y no puedes arreglarlo con el sistema político actual que está en vigor”, afirmó Rubio. “A lo largo de los años, Cuba se ha acostumbrado a ganar tiempo y a esperarnos. No van a poder esperarnos ni ganar tiempo. Somos muy serios, estamos muy enfocados.”
Por su parte, el presidente Trump declaró a los periodistas que los presidentes estadounidenses han considerado intervenir en Cuba durante décadas, pero que parece que él será “el que lo haga”, añadiendo que estaría “feliz” de hacerlo. Estas declaraciones representan la afirmación más directa y personal de Trump sobre una posible intervención militar en la isla desde que regresó a la Casa Blanca.
La respuesta de La Habana no se hizo esperar. El canciller cubano Bruno Rodríguez calificó las declaraciones de Rubio como mentiras destinadas a “instigar una agresión militar que provocaría el derramamiento de sangre cubana y estadounidense”. China también reaccionó, declarando que “apoya firmemente” a Cuba y urgiendo a Estados Unidos a desescalar las tensiones y “dejar de amenazar con la fuerza”. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló que Rusia considera que “bajo ninguna circunstancia deben usarse tales métodos — que bordean la violencia — contra jefes de Estado, ya sean actuales o anteriores”.
El contexto: bloqueo energético y acusaciones judiciales
La escalada de esta semana se produce en un contexto de presión sostenida por parte de la administración Trump. Desde su regreso al poder, Washington ha impuesto múltiples rondas de sanciones a Cuba, implementó un bloqueo de combustible que ha generado severas escaseces en la isla, y ha supervisado un aumento de la presencia militar estadounidense en la región.
El miércoles, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente al expresidente cubano Raúl Castro en relación con el derribo de una avioneta en 1996. Al día siguiente, fue arrestada Adys Lastres Morera, hermana de un alto ejecutivo del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado controlado por las fuerzas armadas cubanas que domina gran parte de la economía de la isla.
Los analistas señalan que la estrategia de Trump y Rubio sigue un guión similar al que llevó al cambio de régimen en Venezuela. En enero pasado, el presidente Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados en una operación militar y trasladados a Estados Unidos, donde Maduro enfrenta cargos de “narcoterrorismo”. Rubio ha insinuado que Cuba podría seguir un camino similar, aunque el gobierno cubano ha prometido una resistencia armada en caso de cualquier intervención extranjera.
Impacto en la comunidad latina en EE. UU.
La situación en Cuba genera reacciones encontradas dentro de la numerosa comunidad cubanoamericana en Estados Unidos, especialmente en Florida. Mientras que una parte de la diáspora apoya la presión de Washington sobre el gobierno de La Habana, otros expresan preocupación por el bienestar de sus familiares en la isla, que ya sufren graves escaseces de alimentos, medicamentos y combustible a causa del bloqueo energético.
Organizaciones de derechos humanos han advertido que cualquier acción militar en Cuba tendría consecuencias humanitarias devastadoras para la población civil. La comunidad internacional observa con creciente inquietud el desarrollo de los eventos, mientras el gobierno cubano ha activado sus reservas militares y llamado a la población a prepararse para defender la soberanía nacional. La situación sigue siendo extremadamente volátil, y el mundo espera con atención los próximos movimientos de la administración Trump.