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Por: Equipo Editorial
En una decisión que podría transformar el panorama político de Estados Unidos, la Corte Suprema emitió este jueves un fallo de 6-3 que anula un mapa del Congreso de Luisiana que incluía un segundo distrito de mayoría negra. La medida ha sido calificada por defensores de los derechos civiles como un golpe devastador a la Ley de Derechos Electorales (Voting Rights Act) de 1965.
La mayoría conservadora del tribunal dictaminó que el mapa de Luisiana, redibujado en 2024 para cumplir con órdenes de tribunales inferiores, constituía una ‘manipulación racial inconstitucional’. Esta decisión debilita significativamente la Sección 2 de la histórica ley, que durante décadas ha protegido a las minorías de prácticas de votación discriminatorias.

En una mordaz opinión disidente, la jueza Elena Kagan acusó a la mayoría de completar la ‘demolición’ de la Ley de Derechos Electorales. ‘Con esta decisión, la Sección 2 se ha convertido prácticamente en letra muerta’, escribió Kagan, advirtiendo que las comunidades de color se quedarán sin su herramienta legal más importante para desafiar sistemas electorales injustos.
El impacto de este fallo va mucho más allá de Luisiana. Expertos legales, como Nicholas Stephanopoulos, estiman que casi 70 de los 435 distritos del Congreso a nivel nacional están actualmente protegidos por la Sección 2. La decisión abre la puerta para que las legislaturas estatales redibujen mapas que podrían diluir el poder de voto de las comunidades afroamericanas y latinas en todo el país.
Organizaciones como la ACLU y la NAACP han condenado enérgicamente el fallo, describiéndolo como una ‘traición profunda al legado del movimiento de derechos civiles’ que allana el camino para la eliminación de distritos que históricamente han garantizado una representación justa para las minorías.