🇺🇸 This article is also available in English! Use the language selector at the bottom of the page.
🇲🇽 ¡Este artículo también está disponible en inglés! Usa el selector de idioma en la parte inferior de la página.
This article is also available in English! Use the language selector at the bottom of the page.
¡Este artículo también está disponible en inglés! Usa el selector de idioma en la parte inferior de la página.
Por: Equipo Editorial

Un caso que reabre viejas heridas
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) está ultimando los detalles para presentar una acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años. La medida judicial busca responsabilizarlo por su presunto papel en el trágico derribo de dos aviones civiles de la organización “Hermanos al Rescate” (Brothers to the Rescue) ocurrido en febrero de 1996.
En aquel incidente, cazas MiG de la Fuerza Aérea Cubana derribaron dos avionetas Cessna desarmadas sobre aguas internacionales en el Estrecho de Florida, resultando en la muerte de cuatro miembros de la organización: Carlos Costa, Armando Alejandre, Mario de la Peña y Pablo Morales. En ese momento, Raúl Castro se desempeñaba como Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
Tensiones diplomáticas en aumento
La inminente acusación, que se espera sea anunciada en Miami, marca un endurecimiento significativo en la postura de la administración Trump hacia La Habana. Este movimiento legal llega pocos días después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, realizara una inusual visita a Cuba el pasado jueves, donde mantuvo una reunión con el nieto de Castro.
Expertos legales señalan que la acusación es en gran medida simbólica, dada la avanzada edad de Castro y la improbabilidad de que sea extraditado a Estados Unidos. Sin embargo, la acción envía un poderoso mensaje político a la comunidad cubanoamericana y amenaza con deteriorar aún más las ya tensas relaciones bilaterales entre Washington y el régimen castrista.